Normativa Internacional

Los representantes gubernamentales de Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela en la Conferencia Intergubernamental Iberoamericana sobre Políticas para Personas Ancianas y Personas Discapacitadas, reunidos en Cartagena de Indias (Colombia), entre los días 27 y 30 de octubre de 1992:

Considerando que los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, promulgada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, establecen que la libertad, la justicia y la paz tienen como base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana.

Teniendo en cuenta que la Declaración de los Derechos de las Personas con Discapacidad, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1975, establece que la persona discapacitada tiene derecho a que se respete su dignidad humana y a disfrutar de una vida decorosa, lo más normal y plena que sea posible, cualesquiera que sea el origen, la naturaleza o la gravedad de sus trastornos y deficiencias.

Asumiendo las prioridades de acción contenidas en la Carta para los años 80, proclamada por Rehabilitación Internacional en abril de 1980, y en el Programa de Acción Mundial para las Personas con Discapacidad, aprobado por la Asamblea de las Naciones Unidas el 3 de diciembre de 1982, que enfatizan el derecho de toda persona discapacitada a la partición e igualdad plenas, lo que significa oportunidades iguales para toda la población y una participación equitativa en el mejoramiento de las condiciones de vida resultantes del desarrollo social y económico.

A la vista de los principios de política contenidos en el Convenio 159 sobre la Readaptación Profesional y el Empleo de Personas Inválidas, adoptado por la Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo el 20 de junio de 1983, que establecen la necesidad de asegurar, tanto en las zonas urbanas como las rurales, medidas adecuadas de readaptación profesional al alcance de todas las categorías de personas discapacitadas en el mercado regular de trabajo, la igualdad de oportunidades entre los trabajadores con discapacidades y los trabajadores en general, y la necesidad de formular, aplicar y revisar periódicamente la política nacional en este campo.

Participando del propósito de convergencia que inspira la Declaración de Guadalajara, de julio de 1991, de lo acordado en materia de Seguridad Social en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Madrid en julio de 1992, y de los principios de democracia y de respeto a los derechos humanos en los que se asienta la Comunidad Iberoamericana, que han permitido a la Conferencia Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno sentar las bases de un proyecto de cooperación iberoamericana sustentado en el diálogo y la solidaridad, y proclamar una nueva cultura de cooperación internacional como única vía para alcanzar un mundo justo y estable, libre de la pobreza la guerra, la intolerancia, el hambre, la enfermedad, la degradación del medio ambiente la ignorancia.

Teniendo en cuenta que de acuerdo con las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, al menos el 10 por cien de la población del área iberoamericana está afectada por algún tipo de discapacidad, y que, a la vista de los índices de crecimiento poblacional en América Latina y El Caribe, se prevé un notable aumento en el número absoluto de personas discapacitadas en la región.

Reconociendo que las políticas regionales de prevención de la discapacidad y de atención integral a las personas discapacitadas han de tener en cuenta el contexto socioeconómico y ser coherentes con la política general de desarrollo económico y social de la región, cuyo marco contextual está constituido por la Propuesta de Transformación Productiva con Equidad formulada por la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), en su Vigésimotercera reunión celebrada en Caracas en 1990.

Convencidos de que los países de región requieren de directrices comunes que orienten acciones coordinadas a nivel iberoamericano para el logro de la prevención de la discapacidad y de la integración sociolaboral efectiva de la población con limitaciones físicas, sensoriales y psíquicas.

Recomiendan a los gobiernos de los países del área iberoamericana que se inspiren en los principios y adopten las medias que a continuación figuran para elaborar sus políticas y programas de prevención de las deficiencias y discapacidades, y de atención integral a las personas discapacitadas, y que den una amplia difusión a la presente declaración en los medios públicos y privados interesados en la prevención integral de las situaciones de discapacidad.

Objetivos, Principios, Orientaciones y Criterios para la Formulación de las Políticas Integrales para las Personas con Discapacidad en el Área Iberoamericana

1. Objetivos

Toda política integral y coherente para las personas con discapacidades y quienes están en peligro de  adquirirlas, deberá dirigirse a:

- Prevenir la aparición de las deficiencias, evitar que éstas, cuando se producen, tengan consecuencias físicas, psicológicas y sociales negativas, y aminorar, cuando no hayan podido evitarse, esas consecuencias, actuando sobre las causas que generan las deficiencias y sobre los factores que determinan su agravamiento.

- Poner al alcance de las personas con discapacidades los recursos, servicios y medidas específicas de rehabilitación necesarios para asegurar el máximo posible de su desarrollo personal, de manera que reciban atención integral individualizada, de forma continua y coordinada y, preferentemente, en su propio contexto sociocultural.

- Garantizar a las personas con discapacidades su participación lo más plena y activa posible en la vida social y en el desarrollo de su comunidad, haciendo efectivo su derecho a la seguridad económica y a un nivel de vida digno, y la defensa contra toda explotación o trato discriminatorio, abusivo o degradante.

- Contribuir a que las personas con discapacidades alcancen las mayores cotas posibles de autonomía personal y lleven una vida independiente, de acuerdo con sus propios deseos , haciendo efectivo el derecho a la propia identidad, a la intimidad personal, al respeto por el ejercicio responsable de sus libertades, a formar un hogar y a vivir preferentemente en el seno de su familia o, en su defecto, a convivir en ambientes sustitutivos lo más normalizados posibles, garantizando, cuando sea necesario, la efectiva tutela de su persona y bienes.

2. Principios rectores

Las acciones encaminadas a prevenir la deficiencia y la discapacidad, a proporcionar la rehabilitación adecuada y a promover la vida independiente y la plena participación de las personas con discapacidades en la vida social y económica deberán inspirarse en los principios de universalidad, normalización y democratización.

De acuerdo con el principio de universalidad, deberá tenderse a que los recursos alcancen a todas las personas con discapacidad, dando respuesta integral a sus necesidades a lo largo de toda su vida. Las políticas de atención deben, por ello, contemplar la necesidad de extender la acción de las medidas que se adopten de manera que pueden beneficiarse de ellas todos los estratos de la población con discapacidades, cuidando especialmente de asegurar la cobertura de la necesidades de la población rural, de las personas con discapacidades que viven en barrios marginales de las grandes ciudades, de las mujeres discapacitadas, de los discapacitados mayores y de todos aquellos grupos que a consecuencia de su raza, cultura, religión situación socieconómica o ideas políticas estuvieran en peligro de ver mermado su accedo a los servicios y actuaciones de prevención y atención integral.

La normalización responde al derecho que tienen las personas con discapacidad a vivir de acuerdo con las pautas y condiciones comúnmente aceptadas en que desenvuelve la vida de cualquier otra persona de su edad, y a que los servicios que se les prestan impliquen el mínimo grado posible de limitación, intrusión o apartamiento de esas pautas y condiciones de vida. Ello significa que las que las personas con discapacidades han de ser tratadas por las agencias y servicios antes como personas que como personas con discapacidad, y deben ser libres parta ejercitar el más alto nivel de autonomía personal compatible con su capacidad para entender los riesgos y consecuencias de sus elecciones.

La democratización supone el hacer accesible a todos los ciudadanos el derecho a disfrutar de una vida plena y a participar del desarrollo económico, social y cultural de su comunidad, mediante la generación de políticas, estrategias y medios que promuevan el incremento y la calidad de las oportunidades de educación, salud y trabajo. En la medida en que en muchos de los países de la región subsisten trabas que impiden o limitan ese disfrute y que marginan de los procesos de desarrollo a amplias capas de la población, entre las que se encuentran las personas con discapacidades , se hace indispensable efectuar una acción decidida a disponer de una cobertura amplia y diversificada de servicios y de los canales adecuados para garantizar su efectividad, abriendo posibilidades de participación que hagan que las personas con discapacidades tomen parte en las decisiones, planificación, ejecución y control de las acciones que los involucran.

3. Orientaciones de organización y gestión

La articulación del conjunto de recursos humanos, técnicos, materiales y financieros disponibles para la prevención y atención integral de las personas con discapacidad deberá seguir las orientaciones de descentralización, integralidad, corresponsabilidad, modernización, coordinación, planificación, evaluación y seguimiento.

La descentralización responde a la necesidad de aproximar los recursos y las decisiones sobre su asignación y gestión a los usuarios, y de asegurar una cobertura geográfica plena a las actuaciones, lo que solo parece posible lograr implicando en ellas a las administraciones locales y a las organizaciones comunitarias.

La integridad surge de la propia necesidad de contemplar actuaciones multisectoriales, derivadas de un enfoque global de la discapacidad, que implican a diversas áreas de intervención social, en función de la multiplicidad y complejidad de los problemas derivados de la discapacidad.

La corresponsabilidad se entiende desde una doble perspectiva. Por una parte se refiere a que la irrenunciable responsabilidad del Estado ha de ejercerse a través de los distintos niveles territoriales de la administración pública (central, regional y local), que deberán intervenir en forma coordinada en el ámbito de sus respectivas competencias. Por otra, a que, junto al Estado, han de asumir su cuota parte de responsabilidad las personas con discapacidad, la familia y la comunidad en general, a través de las organizaciones de solidaridad y autoayuda y de las estructuras de autogobierno comunales existentes, en la acción dirigida a la atención integral de las personas con discapacidad.

La modernización es condición indispensable de la vigencia de los sistemas y estructuras sociales, y debe ser, por ello, un rasgo caracterizador de las organizaciones y de los servicios que actúan en favor de las personas con discapacidad. La modernización implica el perfeccionamiento y el mejoramiento constante de las organizaciones y servicios, el dinamismo basado no en la incorporación indiscriminada de lo novedoso, sino en la búsqueda de respuestas cada vez más acordes con las nuevas exigencias y retos que plantea una sociedad cada vez más compleja y participativa.

La coordinación y planificación garantizan la articulación de las distintas intervenciones sectoriales y de los diversos recursos disponibles en procesos integrales y coherentes previamente planificados.

La evaluación y el seguimiento permiten constatar cuáles son las actuaciones que se muestran más eficaces en cada situación concreta, corregir las desviaciones que se produzcan en el cumplimiento de los objetivos de las políticas integrales para las personas con discapacidad, y tomar decisiones que garanticen la óptima asignación de los recursos disponibles.

4. Criterios

4.1 ALCANCE Y SIGNIFICACIÓN DE LAS POLÍTICAS

El marco programático para el área iberoamericana que se propone en este documento no pretende sustituir las políticas nacionales hacia la discapacidad que pudieran haber formulado o que en adelante formulen los países de la región, sino asegurar su convergencia en torno a unas directrices generales comunes, para avanzar así, en forma coordinada, en el logro de mejores condiciones de vida para las personas discapacitadas a través del desarrollo de los servicios y acciones de prevención y atención integral en todos los países de la Comunidad Iberoamericana, tanto a nivel gubernamental como no gubernamental.

4.2. RESPETO A LAS PECULIARIDADES NACIONALES

Las políticas integrales para las personas con discapacidad que se formulen deberán tener en cuenta las características diferenciales de la zona y las peculiaridades y singularidades de cada país. En particular, deberán contemplar la persistencia de factores de riesgo muy importantes en muchos de los países, que provocan la aparición de un número creciente de personas con discapacidad; la dificultad existente para planificar adecuadamente la respuesta social a los problemas ligados a la discapacidad, derivada de la falta de un conocimiento profundo de la dimensión cuantitativa de esos problemas; y la mayor vulnerabilidad que suponen las situaciones de pobreza crítica que afectan a amplias capas de la población en buena parte de los países de la Comunidad iberoamericana.

4.3 NECESIDAD DE UN ENFOQUE INTEGRAL

Es necesario partir de un enfoque global del problema de la discapacidad, que obliga a prestar una atención integral, y a potenciar la coordinación intersectorial e interinstitucional como estrategia coherente en el abordaje de los problemas derivados de la discapacidad, capaz de garantizar, asimismo, la más adecuada utilización de los escasos recursos disponibles.

Las políticas de atención integral a las personas discapacitadas deberán contemplar, por tanto, los aspectos de prevención sanitaria y social y la educación para la salud: la detección y atención temprana; el diagnóstico y valoración de las situaciones de discapacidad; la atención de la salud; la educación; la habilitación y rehabilitación médico-funcional; la habilitación y rehabilitación profesional, incluyendo la inserción laboral, y la habilitación y rehabilitación social, comprendiendo la protección económica, la mejora de la accesibilidad física del entorno y la eliminación de las barreras arquitectónicas y de comunicación, la disponibilidad de transporte adecuado, las prestaciones técnicas y el acceso al deporte, la cultura y el ocio, con el objetivo final de lograr la participación social plena y la vida independiente de las personas con discapacidades, en un contexto de normalización e integración.

4.4 NIVELES DE INTERVENCIÓN

Las políticas para las personas con discapacidad deben contemplar la necesidad de intervenir no solo en el sujeto, sino también en el ambiente familiar, cultural, social y económico, dada la importancia del contexto en la etiología y configuración de las situaciones de deficiencia, discapacidad y minusvalía y en el propio desarrollo de los procesos de rehabilitación integral.

4.5 IMPORTANCIA DE LA REHABILITACIÓN BASADA EN LA COMUNIDAD

Es necesario destacar la importancia que debe cobrar, en el ámbito iberoamericano, la rehabilitación basada en la comunidad, como alternativa metodológica y estratégica que, al involucrar en un esfuerzo solidario a las diversas instancias comunitarias, permite el logro de resultados adecuados y posibilite a la vez la ampliación de los diferentes servicios comprometer la calidad de la atención.

4.6. MOVIMIENTO ASOCIATIVO, VOLUNTARIADO SOCIAL Y ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES

Las políticas para las personas con discapacidad que se formulen en el área iberoamericana habrán de tener en cuenta la contribución de las asociaciones de y para las personas discapacitadas, del voluntariado social y de las organizaciones no gubernamentales en las acciones y servicios para las personas con discapacidad, previendo actuaciones dirigidas a potenciar la capacidad de acción de estos agentes sociales, mejorando la cualificación de recursos humanos, prestándoles la asistencia técnica necesaria, dotándoles de medios técnicos y financieros y estableciendo canales de coordinación y control que aseguren la coherencia de su acción con los objetivos de la política general de atención integral a las personas con discapacidades.

4.7 COOPERACIÓN INTERNACIONAL

La cooperación intergubernamental y la desarrollada por las Organizaciones Internacionales que trabajan en el área, de acuerdo con los gobiernos respectivos, puede jugar un papel importante en la instrumentación de recursos para el asesoramiento y ejecución de programas generales y específicos, multilaterales y bilaterales, para las personas con discapacidad en Iberoamérica. A estos es conveniente establecer los canales precisos para fomentar la coordinación de las acciones y programas que se lleves a cabo por estas organizaciones.

4.8 CRITERIOS DE PRIORIZACIÓN

Al formular o revisar sus políticas integrales para las personas con discapacidad, cada país deberá priorizar responsablemente las actuaciones a desarrollar, partiendo de criterios que han de inspirarse en la existencia de situaciones objetivas de necesidad.

Deberá contemplarse, por tanto, la priorización de las acciones de prevención y detección precoz de las deficiencias y discapacidades, sobre todo en aquellos países donde persisten factores sanitarios y sociales de riesgo que hacen que un número creciente de personas lleguen innecesariamente a ser dependientes e incapaces de realizar una actividad económica y socialmente productiva.

También deberá prestase una atención prioritaria a la educación, enfatizando la necesidad de avanzar en la integración escolar, y a la rehabilitación profesional, con un énfasis particular en los objetivos de inserción laboral y acceso o mejora del ingreso de las personas con discapacidades y en su consiguiente incorporación al esfuerzo común de desarrollo.

DEFINICIONES

La Organización Mundial de la Salud, en el contexto de la experiencia en materia de salud, establece una distinción entre deficiencia, discapacidad y minusvalía que permite trazar un esquema científico de clasificación de las consecuencias permanentes de las enfermedades y accidentes. El Programa de Acción Mundial para las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas recoge esa distinción y formula unas definiciones básicas de la prevención, la rehabilitación y la equiparación de oportunidades que enmarcan las medidas propuestas por dicho Programa Mundial.

Conscientes de la necesidad de avanzar en la definición de un marco conceptual y terminológico común, los delegados gubernamentales firmantes de ésta Declaración proponemos la adopción de los términos básicos definidos por la Organización Mundial de la Salud:

- Deficiencia es toda pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica.

- Discapacidad es toda restricción o ausencia, debida a una deficiencia, de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano.

- Minusvalía es una situación desventajosa para un individuo determinado, consecuencia de una deficiencia o de una discapacidad, que limita e impide el desempeño de un rol que es normal en su caso, en una función de la edad, del sexo y de los factores sociales y culturales concurrentes.

La minusvalía está en una función de la relación entre las personas con discapacidad y su ambiente, y se produce cuando dichas personas se enfrentan a barreras culturales, físicas o sociales que les impiden el acceso a los diversos sistemas de la sociedad que están a disposición de los demás ciudadanos. La minusvalía es, por tanto, la pérdida o la limitación de las demás.

Las personas con discapacidad no forman un grupo homogéneo: según la naturaleza y grado de sus afecciones, según su situación socioeconómica, su sexo y su edad, y según las características sociales y culturales de su entorno, enfrentan a problemas y barreras diferentes, de índole diferente y que han de superarse de maneras diferentes.

Las medidas de acción para mejorar la situación de las personas con discapacidad y para evitar o disminuir la incidencia y la repercusión de las discapacidades se clasifican en el Programa de Acción Mundial para las Personas con Discapacidad como medidas de prevención, de rehabilitación y de equiparación de oportunidades. Junto a estas tres categorías, la experiencia adquirida aconseja incorporar una cuarta, constituida por las medidas de garantía efectiva de los derechos civiles, económicos y sociales, cuya finalidad es asegurar a las personas con minusvalía y a su unidad de convivencia el pleno ejercicio de sus derechos ciudadanos, y el disfrute de un nivel digno de calidad de vida.

- Prevención significa la adopción de medidas encaminadas a impedir que se produzcan deficiencias físicas, mentales o sensoriales, o a evitar que las deficiencias, cuando se han producido, se agraven o produzcan consecuencias físicas, psicológicas y sociales negativas.

La prevención no se enfrenta sólo a riesgos puntuales, individualizados y localizados en momentos críticos de la vida. En el área iberoamericana, muchas personas no pueden culminar su proceso de desarrollo biológico, psicológico y social como consecuencia de la exposición continuada a condiciones de carencias múltiples (relacionadas en gran medida con las situaciones de pobreza crítica, que limitan el acceso a los servicios, a la educación y a una alimentación adecuada, dando como consecuencia carencias sociales, inadecuación ambiental, atención médica escasa o ausente, bajo nivel educativo, baja productividad, enfermedades, desnutrición, mala salud materna y retrasos en el crecimiento). Ante estas situaciones de riesgo global, la prevención ha de ser, obligadamente, integral, y ha de basarse en intervenciones múltiples y simultáneas que enfrenten las diferentes dimensiones biológicas, psicológicas, sociales y ambientales que la configuran la etiología del riesgo global, y ha de basarse en la participación activa de las comunidades afectadas.

- La Rehabilitación es el proceso global y continuo, de duración limitada y con objetivos definidos, encaminado a permitir que una persona con deficiencia alcance un nivel físico, mental y social óptimo, proporcionándole así los medios que le posibiliten llevar en forma independiente y libre su propia vida. Puede comprender medidas encaminadas a compensar la pérdida de una función o una limitación funcional, y otras medidas encaminadas a facilitar ajustes o reajustes sociales.

- Equiparación de oportunidades es el proceso mediante el cual el sistema  general de la sociedad (el medio físico y cultural, la vivienda y el transporte, los servicios sociales y sanitarios, las oportunidades de educación y trabajo, la vida cultural y social, incluidas las instalaciones deportivas y de recreo) se hacen accesibles para todos. Las medidas de equiparación de oportunidades inciden sobre las condiciones del entorno físico y social, eliminando cuantas barreras se oponen a la igualdad y a la efectiva participación de las personas discapacitadas, creando oportunidades para su desarrollo biopsicosocial y personal y promoviendo la solidaridad comunitaria.

- La Garantía efectiva de los derechos civiles, económicos y sociales es el conjunto de medidas sociales, jurídicas y económicas que se dirigen a asegurar el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos, y el disfrute de un nivel digno de bienestar y calidad de vida a la persona con discapacidad y a su unidad de convivencia, e incluyen la cobertura de las necesidades básicas de la unidad familiar de las personas discapacitadas, cuando esta unidad familiar carezca de ingresos suficientes, y la cobertura de las necesidades específicas que para la unidad familiar supone la atención a la persona con discapacidad.

ÁREAS DE INTERVENCIÓN

Los países de la región deben, por tanto, formular y ejecutar una política coherente y global en cooperación con las personas con discapacidades y con sus organizaciones, para asegurar la prevención efectiva de la discapacidad y la respuesta integral a las necesidades de las personas con discapacidades y lograr así su participación plena y su vida independiente en una sociedad capaz de ofrecerles apoya afectivo e igualdad de oportunidades. Esta política integral, que ha de contemplar necesariamente niveles de intervención múltiples y simultáneos que deben trascender el restringido ámbito de los centros de atención, proyectándose e involucrando a la comunidad, implica a todas las áreas de la vida social, y se dirige en particular a:

La prevención de las deficiencias, discapacidades y minusvalías, y la educación para la salud.

- La detección, diagnóstico y tratamiento de las deficiencias.

- La educación.

- La rehabilitación funcional y el entrenamiento para la autonomía personal.

- La rehabilitación funcional, incluyendo la orientación y capacitación profesional y el empleo.

- La integración social y el apoyo para el desenvolvimiento en la vida diaria.

- La protección social, económica y jurídica.

- Los servicios sociales.

- La capacitación de los profesionales involucrados en la rehabilitación integral de las personas con discapacidad.

- La información y difusión.

- La investigación.

1. Prevención y educación para la salud

La prevención de las deficiencias, discapacidades y minusvalías constituyen un deber para la sociedad y para el estado.

Deben, por tanto, establecerse acciones y estrategias adecuadas y asignarse los recursos necesarios para evitar o disminuir la aparición e incidencia de las deficiencias, discapacidades y minusvalía, a partir de un conocimiento adecuado del origen y magnitud de las situaciones de deficiencia, discapacidad y minusvalía existentes, y de la vulnerabilidad de los diferentes grupos.

PREVENCIÓN

La actuación en materia de prevención debe enfrentar las causas directas (enfermedades y accidentes) e indirectas (condiciones de salubridad e higiene de los asentamientos humanos, carencias nutricionales, hábitos de vida, etc.) de las deficiencias, y debe tener en cuenta la existencia de grupos de alto riesgo, que demandan una atención particular de alta calidad profesional (mujeres embarazadas adolescentes, mayores de cuarenta años o con un historial de partos dificultosos; familias con antecedentes de matrimonios consanguíneos; familias en las que se han detectado desórdenes genéticos; trabajadores expuestos a altos riesgos de siniestralidad laboral; comunidades urbanas y rurales expuestas a contaminación industrial o a la sobreutilización de agroquímicos, etc).

Donde no existan, deberán establecerse servicios básicos de atención a la salud a nivel regional y local, con la participación interactiva de las instituciones de la comunidad.

Siempre que resulte técnicamente adecuado, deberán mantenerse y fortalecerse los programas de inmunización contra las enfermedades capaces de generar deficiencias que puedan prevenirse mediante vacunas.

Deberá abordarse una acción decidida para lograr la adecuadas condiciones de salubridad e higiene habitacional y ambiental de la población, mediante programas para la dotación de agua potable y alcantarillado a quienes carezcan de ellos, estableciendo medidas que prevengan la contaminación ambiental y adoptando medidas de control sobre la producción, distribución y consumo de medicamentos y drogas y sobre la preparación y manipulación de alimentos.

Deberán abordarse programas específicos de promoción de la salud materno infantil, dirigidos a mejorar los niveles de atención sanitaria y seguimiento médico del embarazo, atención perinatal y atención pediátrica.

Habrá de priorizarse, en particular, la lucha contra la malnutrición infantil.

La prevención de las deficiencias congénitas deberá realizarse respetando la libertad de decisión de las mujeres embarazadas y de sus parejas. En particular, cuando se considere necesario proceder a la investigación y el diagnóstico genético prenatal, debe proporcionarse previamente a las mujeres embarazadas y a sus parejas información comprensible y completa acerca de las indicaciones, las posibilidades y, en su caso, los riesgos que pueden implicar los métodos de exploración y diagnostico.

Un consejo genético apropiado no ha de ser directivo, sino que debe proporcionar a la mujer gestante toda la información para ella pueda adoptar libremente una decisión en relación con sus resultados.

Deberán establecerse y aplicarse de manera sistemática los reglamentos y medidas para la prevención de accidentes y enfermedades laborales. Se promoverán actuaciones dirigidas a mejorar los niveles de salud e higiene ocupacional, crear hábitos de prevención de los riesgos laborales y mejorar la dotación de elementos protectores en los centros de trabajo.

Los organismos competentes deberán establecer y aplicar de manera sistemática los reglamentos y medidas dirigidos a prevenir los accidentes de tráfico en las carreteras y vías urbanas. Se desarrollarán campañas de educación vial y de mentalización acerca de los riesgos del tráfico.

Se deberán adoptar medidas dirigidas a disminuir la incidencia de los accidentes que se producen en el hogar y en actividades deportivas y recreativas, prestando especial atención a la prevención de accidentes infantiles.

La promoción de estilos de vida saludables es una de las actuaciones preventivas más eficaces a largo plazo.

Se deberán adoptar medidas dirigidas a disminuir la incidencia del tabaquismo, el alcoholismo y la drogadicción, a prevenir la transmisión de enfermedades, a promover hábitos alimenticios saludables y a modificar las condiciones socioambientales que pueden provocar deficiencias.

Se adoptarán medidas dirigidas a prevenir las enfermedades crónicas degenerativas y a aminorar sus efectos discapacitantes.

Deberá prestarse especial atención a la promoción de la salud mental de la población, estableciendo servicios de asesoramiento dirigidos a prevenir y atender situaciones de riesgo.

Además de las medidas de prevención de las deficiencias que se han mencionada, es necesario establecer, a nivel nacional, regional y local, servicios y programas de rehabilitación, que teniendo en cuenta los diagnósticos funcionales y las necesidades y características de la persona con deficiencia, de su familia y la comunidad, se dirijan a evitar o aminorar las discapacidades y los demás efectos secundarios que puedan derivarse de la deficiencia.

Junto a la medidas de prevención de las deficiencias y discapacidades, han de ponerse en marcha programas individualizados de rehabilitación psicosocial, dirigidos a favorecer el desarrollo de las potencialidades de la persona discapacitada, con el objetivo de prevenir o aminorar las situaciones de minusvalía que puedan derivarse de las deficiencias o discapacidades, para hacer posible su vida independiente y su plena participación en la sociedad.

EDUCACIÓN PARA LA SALUD

La educación para la salud tiene como objetivo ayudar a las personas a que sean capaces de tomar decisiones razonables sobre su propia salud, y comprende todas las actividades de información y educación que motiven a las personas a adoptar estilos de vida saludables, les enseñen qué deben hacer, tanto individual como colectivamente, para mantener un buen estado de salud, y les hagan capaces de conseguir asistencia en caso de necesidad.

En el marco de una política de atención integral a las personas con discapacidades, la educación para la salud de los individuos, de la comunidad y, en particular, de los responsables de la adopción y gestión de decisiones que puedan influir en la situación sanitaria es un instrumento de prevención indispensable y eficaz.

La acción educativa orientada a prevenir las deficiencias debe dirigirse a la población en su conjunto, y, en particular y prioritariamente, a los niños y jóvenes en edad escolar, extraordinariamente receptivos a mensajes simples y efectivos de educación para la salud.

Deben realizarse acciones específicas de educación para la salud en relación con determinados colectivos, como las mujeres en edad fértil, los matrimonios, los trabajadores, los automovilistas o las personas ancianas.

La educación para la salud puede ser muy eficaz, en el caso de personas afectadas por deficiencias, para prevenir la aparición o limitar la gravedad de posibles discapacidades y minusvalías, para favorecer la vida independiente de las personas discapacitadas y para contribuir a la consolidación de actitudes individuales y sociales que hagan más fácil la vida de las personas con discapacidades. Deben realizarse, por tanto, acciones educativas dirigidas a las personas con discapacitadas y para contribuir a la consolidación de actitudes individuales y sociales que hagan más fácil la vida de las personas con discapacidades. Deben realizarse, por tanto, acciones educativas dirigidas a las personas con discapacidades, a sus familias y a la población en general.

2. Detección, diagnóstico y tratamiento

Deben establecerse, a nivel nacional, regional y local, servicios de detección, diagnóstico y tratamiento de las deficiencias, con la participación de los sectores e instituciones responsables de la salud y la educación existentes en la comunidad, tanto públicos como privados.

El diagnóstico integral y multidisciplinario de las deficiencias debe realizarse lo más tempranamente posible, y debe basarse en una adecuada anamnesis personal y familiar, así como en exámenes y pruebas clínicas y en una evaluación de las limitaciones funcionales que pueda determinar exactamente la naturaleza y el grado de severidad de la deficiencia, y valorar adecuadamente las capacidades residuales.

Respetando la confidencialidad, los servicios de detección y diagnóstico deberán responsabilizarse de recopilar e integrar los datos sobre incidencia, prevalencia, causa y características de las deficiencias, que tan importantes son para poder programar medidas preventivas eficaces.

Deberá difundirse en forma sistemática y permanente la importancia de la detección precoz, poniendo en marcha, a nivel nacional, programas y servicios de asesoramiento al núcleo familiar y a la comunidad para facilitar su participación activa en la detección de las deficiencias y discapacidades.

La prestación rápida y efectiva de asistencia médica en caso de enfermedad o accidente puede contribuir muy significativamente a la reducción de las secuelas invalidantes. Debe garantizarse el acceso gratuito de todas las personas con discapacidad a la asistencia médica y a los medios auxliares de investigación y diagnóstico clínico, y han de asignarse los medios técnicos necesarios para su adecuada rehabilitación. Deberá incrementarse la dotación de medios de los servicios sanitarios de urgencia, y habrá de promoverse la educación de la población en materia de atención de emergencia y prestación de primeros auxilios.

3. Educación

Todas las personas discapacitadas, sea cual sea la naturaleza o el grado de su discapacidad, tienen el derecho a recibir una educación apropiada y gratuita, adaptada a sus necesidades especiales. La educación debe permitir a la persona discapacitada alcanzar un nivel de desarrollo personal lo más elevado posible, debe estimular el deseo de aprender, teniendo en cuenta la discapacidad y utilizando las ayudas adecuadas para facilitar el aprendizaje, y debe contribuir a que las personas acepten su discapacidad y adquieran las habilidades necesarias para superar los obstáculos a los que se enfrentan.

La educación deberá orientarse a que las personas discapacitadas consigan, en medida en que sea posible su independencia económica, y contribuyan al desarrollo económico de su país. Además de los contenidos académicos, la educación de los jóvenes con discapacidades deberá incluir la enseñanza de habilidades sociales y la asistencia práctica necesaria para prepararlos para una vida autónoma y para facilitar su integración y participación social.

El contacto entre niños y jóvenes con y sin discapacidades es un poderoso estímulo para su integración. Por ello, la educación de los niños y jóvenes con discapacidad debe desarrollarse, en tanto sea posible, en un medio escolar normal, contando con la posibilidad de acceder a los recursos terapéuticos y de aplicar las técnicas educativas especiales necesarias para atender sus necesidades particulares. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que tratar de educar a los niños y jóvenes discapacitados en una escuela normal sin contar con los recursos de apoyo necesarios puede disminuir sus oportunidades de desarrollo personal, y que la opción por la escuela común o la escuela especial ha de hacerse teniendo en cuenta las circunstancias específicas de cada caso, y en particular el tipo y grado de discapacidad.

Deberán promoverse acciones coordinadas, que impliquen al sistema educativo, a las familias y a la comunidad, con el objeto de facilitar la integración educativa y el desarrollo personal de la población con discapacidades. La participación de los padres, la familia y la comunidad como objeto y sujeto de la educación especial deberán ser considerados en la elaboración de las directrices y en la organización, ejecución y evaluación de los servicios educativos, habrá de ser potenciada a través de atención orientación y capacitación sistemática.

Deberá prestarse especial atención a la educación de los adultos discapacitados, que puede contribuir a mejorar significativamente sus oportunidades de integración y participación social.

4. Rehabilitación funcional y entrenamiento para la autonomía personal

Para prevenir, eliminar o reducir las consecuencias de las deficiencias y de las discapacidades, es necesario poner al alcance de las personas discapacitadas los recursos y servicios de rehabilitación, de manera que reciban una atención integral individualizada, en forma precoz, apropiada y continua, preferentemente en su propio contexto sociocultural.

La habilitación de los niños con discapacidades debe comenzar lo más precozmente posible, posible, para asegurar el pleno desarrollo de sus capacidades naturales y posibilitar así no sólo ulteriores intervenciones de rehabilitación funcional, sino también la educación, preferiblemente en un medio escolar normal, en compañía de otros niños de su misma edad. Deberá evitarse en lo posible la hospitalización, dando preferencia a los tratamientos en régimen ambulatoria. Si la hospitalización es necesaria, deberá mantenerse un estrecho contacto con la escuela, que permita que le niño continúe relacionándose con sus compañeros.

También en el caso de los adultos, incluidas las personas ancianas, deberán adoptarse medidas tendentes a evitar a acortar la hospitalización. Cuando ésta sea imprescindible, deberá favorecerse el entorno a su hogar de los pacientes a intervalos regulares.

Los centros de rehabilitación deberán estar convenientemente equipados, y contar con un equipo multidisciplinario especializado. Deben de disponer de los medios adecuados para prestar rehabilitación motriz, orientación profesional, terapia ocupacional, ayuda psicológica, entretenimiento para la realización de las actividades de la vida diaria y terapia del lenguaje.

El programa de rehabilitación debe incluir las disposiciones necesarias para asegurar la selección, utilización y adquisición de las prótesis, órtesis y ayudas técnicas apropiadas, que deberán ser proporcionadas en el momento oportuno, de acuerdo con las prescripciones médicas, y ser adaptadas, mantenidas y reparadas o renovadas en caso de necesidad. La disponibilidad de las ayudas apropiadas puede permitir a muchos niños con discapacidades asistir a la escuela ordinaria, favorece la recuperación profesional y contribuye a la integración social de las personas discapacitadas.

NIVELES DE INTERVENCIÓN EN REHABILITACIÓN

Aunque es el sujeto en su globalidad, más que sus déficits y desventajas, el objeto de la intervención rehabilitadora, pueden distinguirse, a nivel metodológico, los siguientes niveles de intervención en rehabilitación:

Rehabilitación funcional

La rehabilitación funcional deberá contemplar un conjunto de tratamientos y sistemas especializados de rehabilitación dirigidos a reducir las consecuencias de la lesión o enfermedad y a restablecer las condiciones físicas y mentales de la persona, entre los que se incluyen el uso y adaptación de ayudas técnicas personales y la cirugía reconstructiva. En función de la naturaleza y del agrado de la eficiencia, los tratamientos rehabilitadores deberán también comprender apoyo psicopedagógico para la adaptación a la situación de discapacidad, que permita a la persona llegar a ser tan autónoma como sea posible.

La rehabilitación funcional, como combinación interdisciplinaria de técnicas susceptibles de mejorar el pronóstico funcional de las afecciones invalidantes, deberá comprender medidas de rehabilitación motriz, dirigidas a la recuperación de las funciones motóricas afectadas y al fortalecimiento de las estructuras musculo esqueléticas intactas; de rehabilitación de las funciones físicas no motóricas; re rehabilitación del habla, de la visión y de la audición, y de rehabilitación de las funciones psicológicas.

La rehabilitación funcional es, fundamentalmente, una intervención centrada en las deficiencias de la persona, y su criterio de éxito es la mejora del balance funcional global.

Entrenamiento para la autonomía personal

El entrenamiento para la autonomía personal comprende las medidas rehabilitadoras dirigidas a reducir la necesidad de cuidados continuos, a posibilitar el autocuidado personal, a mejorar la movilidad y la capacidad de comunicación, a desarrollar destrezas motoras y habilidades sociales básicas y a potenciar los conocimientos básicos que permiten a las personas interactuar con su entorno físico y social. La acción rehabilitadora, a este nivel, tiene como objeto principal de intervención las discapacidades, y su criterio de éxito es la mejora de la autonomía personal para llevar una vida independiente.

Rehabilitación de las competencias sociales

La habilitación y rehabilitación de las competencias sociales se dirige a desarrollar a mejorar la capacidad de la persona para desempeñar los roles sociales principales. Comprende las actuaciones rehabilitadoras dirigidas a mejorar la competencia académica y laboral, la capacidad de establecer y mantener relaciones interpersonales y de participar en la vida social y cívica, y la capacidad para desempeñar los roles familiares. A este nivel, el objeto de las actuaciones rehabilitadoras es el componente personal de la minusvalía, es decir, la desventaja en que se encuentra la persona discapacitada para desempeñar los roles sociales fundamentales en la forma y por las vías habituales en que estos roles son desempeñados por otras personas de la misma edad y sexo.

5. Rehabilitación profesional: Orientación, capacitación y empleo

Las personas con discapacidades deben de tener acceso a los servicios generales de orientación, capacitación profesional y empleo.

Es necesario garantizar que las personas con discapacidades puedan beneficiarse de una adecuada evaluación de sus aptitudes, habilidades y destrezas, que permita identificar sus posibilidades ocupacionales, proporcione la base para diseñar un programa individualizado de rehabilitación e integración profesional, y facilite su inserción o reinserción profesional. Por ello, deben existir unidades especializadas dentro de los servicios generales de orientación y capacitación profesional, o, en su caso, servicios especiales de orientación y capacitación profesional para personas con discapacidades.

El objetivo final y criterio de éxito de las medidas de rehabilitación profesional es la inserción laboral estable de la persona con discapacidad. Es necesario arbitrar esquemas de seguimiento de los procesos de rehabilitación profesional que permitan evaluar resultados tales como la continuidad en el empleo, el progreso profesional y los niveles retributivos, de las personas con discapacidad que se han insertado laboralmente en actividades por cuenta ajena, la generación efectiva de ingresos de las personas autoempleadas y la viablidad de las empresas asociativas constituidas por personas discapacitadas.

ORIENTACIÓN PROFESIONAL

La orientación profesional deberá comprender un análisis de la situación médica, psicológica, educativa, profesional y social de la persona discapacitada y de su evolución probable. Deberá ser realizada por especialistas que conozcan tanto las posibilidades de las personas discapacitadas como los requerimientos del mundo laboral, para determinar cuáles son las ocupaciones más adecuadas en cada caso, en función de los conocimientos y habilidades y teniendo en cuenta las preferencias personales de la persona discapacitada.

CAPACITACIÓN PROFESIONAL

El objetivo de la capacitación profesional debe ser ayudar a las personas con discapacidades a obtener y conservar un empleo adecuado, a progresar profesionalmente y, en definitiva, a lograr su plena integración social. Los programas de capacitación profesional deberán incorporar y desarrollar los conceptos del convenio 159 y de la Recomendación 168 de la Organización Internacional del Trabajo en materia de formación y rehabilitación profesional, para promover la integración de las personas con discapacidades.

Las medidas de capacitación profesional deberán ser accesibles para todas las personas discapacitadas; habrán de extenderse a todos los sectores de actividad, a fin de acrecentar las oportunidades ocupacionales, y adaptarse lo más posible a la evolución de los mercados de trabajo.

La capacitación profesional deberá iniciarse lo más tempranamente posible. Siempre que la discapacidad de la persona implicada no constituya un obstáculo importante, es conveniente recurrir a los sistemas ordinarios de capacitación profesional, que deberán estar dotados de los recursos de apoyo necesarios.

Los programas generales de capacitación deberán contemplar las medidas necesarias para permitir la participación en ellos de las personas con discapacidad.

EMPLEO

Deben establecerse todas las medidas necesarias para hacer posible que las personas trabajen en un entorno laboral normal, como asalariados o autoempleados. Cuando la limitación de la capacidad profesional haga imposible trabajar en un entorno laboral ordinario, deberá promoverse la integración de la persona con discapacidad al sistema productivo mediante fórmulas especiales de trabajo.

Servicios de colocación selectiva Para asegurar la máxima eficacia y coordinación, los servicios de colocación selectiva para personas con discapacidades deberán formar parte o, en su efecto, mantener una estrecha cooperación con los servicios ordinarios de empleo. Estos servicios de colocación selectiva deberán estar dotados con los recursos administrativos y financieros necesarios para abordar los problemas específicos que plantea la colocación de las personas discapacitadas.

Medidas de fomento de empleo

La acción de los servicios de colocación selectiva deberá ser respaldada por una serie de medidas públicas de promoción del empleo de los discapacitados, entre los que se cuentan el apoyo financiero para la creación de nuevos empleos, los incentivos fiscales para los empleadores y el establecimiento de cupos obligatorios de reserva de puestos de trabajo para personas con discapacidades en la Administración y en las empresas. En función de las características socioeconómicas de muchos de los países área iberoamericana, deberán tenerse en cuenta las posibilidades de generación de empleo en el sector informal, arbitrando sistemas de asistencia técnica y apoyo financiero para el establecimiento de puestos de trabajo autónomos y de pequeñas empresas.

El empleo de las personas discapacitadas y las medidas para potenciar su integración laboral deberán tener prioridad frente a las ayudas económicas sustitutivas de los ingresos por trabajo, sin perjuicio del apoyo económico necesario para compensar los mayores costos que, para las economías familiares, supone la discapacidad.

Deben adoptarse medidas para evitar cualquier tipo de discriminación contra las personas con discapacidades en el acceso al trabajo, en la cuantía de las retribuciones y en la promoción laboral.

Los sindicatos, las asociaciones empresariales, las agencias gubernamentales responsables y las organizaciones de las discapacitadas deberán participar en este esfuerzo de integración, a nivel nacional, regional y local.

Empleo protegido

El empleo protegido debe ser una alternativa real a disposición de las personas discapacitadas que, a consecuencia de su discapacidad, no puedan obtener o conservar un empleo en el medio ordinario de trabajo. El empleo protegido puede adoptar diversas modalidades, entre las que se cuentan los puestos dentro de centros ordinarios de trabajo, los talleres protegidos y los centros ocupacionales.

El empleo protegido deberá responder al doble objetivo de hacer posible que las personas discapacitadas desarrollen una actividad generadora de ingreso y prepararlas, en la medida en que sea posible, para el empleo en un medio ordinario de trabajo.

El empleo protegido deberá estar sujeto a la supervisión de las autoridades competentes, para evitar situaciones de explotación encubierta de los trabajadores discapacitados y garantizar la adecuación de las condiciones de trabajo.

OTRAS ACTIVIDADES OCUPACIONALES

Algunas personas con discapacidad no podrán nunca desarrollar una actividad laboral productiva, ni siquiera en un medio protegido. Sin embargo, deben adoptarse todas las medidas para permitirles llevar una vida digna y satisfactoria y, siempre que sea posible, debe proporcionárseles la oportunidad de realizar actividades ocupacionales que, aun cuando no sean productivas, les ayuden a desarrollar sus habilidades funcionales y sociales.

6. Integración social y apoyo para el desenvolvimiento en la vida diaria

Todo proceso de rehabilitación integral debe incluir medidas individuales y colectivas dirigidas a asegurar que las personas con discapacidades puedan vivir como individuos independientes, capaces para desarrollar una vida social tan normal y completa como sea posible, lo que incluye el derecho a ser diferente. La rehabilitación integral supone, pues, un conjunto de medidas básicas y complementarias, disposiciones, servicios y facilidades que puedan garantizar la autonomía física y psicológica de la persona discapacitada.

La adaptación de las estructuras urbanas y de los medios de transporte, la accesibilidad de los edificios y espacios urbanos, la disponibilidad de ayudas técnicas que permitan realizar las actividades de la vida diaria, la existencia de comunicaciones accesibles a la posibilidad de participar en actividades deportivas, culturales y de ocio son factores que influyen decisivamente en el cumplimiento de los objetivos de la rehabilitación.

ACCESIBILIDAD

Deben adoptarse medidas para potenciar la mentalización social y difundir conocimientos en materia de accesibilidad. Estas medidas se dirigirán principalmente a los sectores implicados en el diseño y la construcción de viviendas y otros edificios, vías públicas y medidas de transporte y comunicación, y en la planificación urbana, y deberán tener en cuenta las necesidades y problemas de accesibilidad que plantean los diferentes tipos de discapacidad (motórica, sensorial y mental).

Deberán establecerse y hacerse cumplir normas de accesibilidad en la edificación de viviendas, edificios públicos, hoteles e instalaciones recreativas, que deberán incluir criterios básicos de diseño arquitectónico y de equipamiento. Estas normas deberán tenerse en cuenta a la hora de otorgar subvenciones y de conceder permisos de construcción. También se adoptarán regulaciones similares relativas o la adaptación de edificios existentes.

Las autoridades deberán tener en cuenta las necesidades de las personas discapacitadas y consultar a sus organizaciones cuando discutan planes de ordenación y renovación urbana.

TRANSPORTE

La existencia de los medios de transporte adecuados es esencial para que las personas con discapacidades puedan desarrollar una vida independiente y logren su integración social y económica.

Deberán adaptarse las medidas necesarias para mejorar las posibilidades de utilización de los transportes públicos por las personas con discapacidades.

Las regulaciones fiscales y aduaneras deberán contemplar la situación de las personas con discapacidades.

Las regulaciones fiscales y aduaneras deberán contemplar la situación de las personas con discapacidad estableciendo exenciones y reducciones de impuestos y aranceles en la adquisición y adaptación de medios de transporte individual.

VIVIENDA

Las personas discapacitadas deben de poder vivir de forma autónoma en sus hogares, integradas en la sociedad. Para ello deben de incorporarse criterios de accesibilidad en la construcción y establecerse ayudas financieras o extensiones de impuestos para la adaptación de las viviendas existentes.

AYUDAS TÉCNICAS

Además de la prótesis, órtesis y aparatos destinados a compensar las limitaciones funcionales, existe una amplia gama de ayudas y medios técnicos que son necesarios y útiles para el desarrollo de las actividades profesionales y cotidianas.

Las instituciones responsables deberán establecer un inventario de las ayudas técnicas disponibles en cada país, que contenga información sobre sus características y precio, a fin de dar a conocer su existencia a todas las personas e instituciones interesadas.

Deberán preverse fórmulas para contribuir a la financiación del costo de adquisición, reparación y mantenimiento de las ayudas técnicas.

COMUNICACIÓN

Deben adoptarse medidas para lograr que los medios de comunicación (televisión, prensa, radio y teléfono) sean accesibles para las personas con discapacidades, utilizando el subtitulado y la interpretación mímica en los programas televisivos, distribuyendo ediciones especiales en braille de libros, periódicos, y revistas, implantando sistemas de telefonía adaptados para su uso por personas con deficiencias auditivas, etc.

Las personas con discapacidades graves deberían poder beneficiarse de reducciones en el costo de adquisición, instalación y uso del teléfono y de otros medios de comunicación.

La utilización de los sistemas de teleasistencia recientemente desarrollados hace que las personas con discapacidades y los ancianos puedan sentirse seguros en su hogar. Deben adoptarse medidas para favorecer la implantación de estos sistemas, y hacer que sean accesibles para las personas discapacitadas con escasos recursos económicos.

DEPORTE, CULTURA Y OCIO

Todas las actividades culturales, recreativas y deportivas deben ser accesibles para las personas con discapacidades.

Adicionalmente, deberán programarse actividades específicas para las personas con discapacidad, adecuadas a sus demandas y posibilidades.

Es necesario eliminar los obstáculos estructurales, técnicos, físicos y actitudinales que limitan la participación de las personas discapacitadas en las actividades culturales, recreativas y deportivas. En particular, deben mejorarse los accesos a los cines, teatros, museos, espectáculos deportivos, lugares turísticos y centros vacacionales, que habrán de estar adecuadamente equipados.

Las guías turísticas y de actividades de ocio deben contener el máximo posible de información acerca de la accesibilidad de los medios de transporte, hoteles, restaurantes y equipamientos culturales y deportivos.

Las instituciones gubernamentales y las organizaciones culturales y de ocio deberán desarrollar programas destinados a mejorar la forma significativa y duradera la accesibilidad para todas las personas discapacitadas.

7. Protección social, económica y jurídica

Las personas discapacitadas tienen derecho a la seguridad económica, a la atención de sus necesidades sociales y a un nivel de vida digno. La garantía de estos derechos es una responsabilidad irrenunciable del Estado.

PROTECCIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL

La protección económica y social tiene por objeto garantizar a las personas con discapacidades el disfrute de un nivel digno de calidad de vida y la cobertura de sus necesidades básicas y específicas, por medio de ayudas económicas y de servicios sociales. Bebe basarse e una valoración precisa de las necesidades y de la situación de las personas discapacitadas, que habrá de ser revisada periódicamente a fin de contemplar los cambios que puedan producirse en las circunstancias personales en razón de las que se otorga tal protección.

Deben establecerse disposiciones fiscales específicas para reducir o eliminar los impuestos que gravan determinados gastos soportados por las personas con discapacidad en su viva cotidiana, especialmente en el caso de adquisición de ayudas técnicas y de vehículos adaptados, cuando estas adquisiciones no están cubiertas por los sistemas de seguridad social.

PROTECCIÓN JURÍDICA

La legislación debe tener en cuenta los derechos de las personas discapacitadas y ha de favorecer, en la medida de lo posible, su participación en la vida civil. El ejercicio de los derechos legales de las personas con discapacidad y en particular el derecho a la no discriminación debe ser protegido. En los casos en que las personas discapacitadas sean parcial o totalmente incapaces para administrar sus propiedades, debe proporcionárseles protección legal en forma de tutela o de asistencia jurídica.

8. Servicios sociales

Las diversas necesidades sociales de las personas discapacitadas deben ser cubiertas, preferentemente, en el marco de los servicios sociales generales. Deberán establecerse servicios adecuados de información, ayuda a domicilio, promoción y cooperación social y servicios especializados.

La disponibilidad de información es una condición clave para la autonomía personal. Las personas discapacitadas han de tener acceso a la información que necesiten sobre todas las facetas de la vida, y, en particular, respecto a las facilidades y servicios existentes para cubrir sus necesidades específicas.

Los servicios de ayuda a domicilio deben facilitar la permanencia de la persona discapacitada en su entorno habitual, permitirle llevar una vida independiente y proporcionarle la asistencia doméstica y social, el apoyo psicológico y los cuidados personales necesarios.

Los servicios de promoción y cooperación social deben animar a las personas discapacitadas a llevar una vida activa, y han de facilitar su participación en la comunidad, estimulando asimismo la iniciativa social, en particular el asociacionismo y el voluntariado.

Deberán desarrollarse servicios especializados capaces de responder a las necesidades específicas de las personas discapacitadas. Junto a los servicios sociales comunitarios y domiciliarios, deberán crearse servicios institucionalizados cuando no sea viable aplicar el principio de integración. Estos servicios deberán prestarse, siempre que sea posible, en régimen ambulatorio, pero deberán contemplar también un sistema de centros residenciales.

SERVICIOS SOCIALES INTEGRADORES

Las soluciones clásicas a las necesidades de atención personal de las personas con discapacidad que no puede cubrir la familia se han basado en el internamiento en un centro residencial. Aunque estos centros permiten prestar una atención continuada, no son siempre la solución idónea pues, aparte de que resultaría imposible, por razones de costo, atender de esta forma todas las necesidades existentes, el internamiento separa a la persona de su medio habitual de existencia, de sus amistades y relaciones, lo que muchas veces supone un deterioro de la calidad de vida de las personas atendidas.

También en el caso de la prestación de servicios rehabilitadores, educativos o de capacitación profesional, la institucionalización de las personas con discapacidades ha sido la solución clásica. En lugar de integrar a las personas con discapacidades en los esquemas generales de atención social, se han generado redes especializadas y centros específicos, muchas veces muy alejados, física y culturalmente, del entorno habitual de sus usuarios.

Frente a estas soluciones clásicas, los servicios sociales integradores pretenden dar satisfacción a las necesidades de las personas con discapacidad sin desvincularlas de su medio. Los servicios de información, la ayuda a domicilio y los centros de recursos para la integración son algunos de estos servicios sociales integradores. Corresponde a los poderes públicos fortalecer las estructuras administrativas existentes, promover la solidaridad social y la participación ciudadana y establecer el marco normativo adecuado para lograr el desarrollo, integración y coordinación de estos servicios, asegurar la calidad de la atención que prestan, hacerlos accesibles a todos los ciudadanos y mejorar su cobertura y su distribución territorial.

Información Las personas con discapacidad, como el resto de la población, tienen derecho a recibir la información que precisen en un lenguaje inteligible, adaptado a su nivel educativo y a sus características y peculiaridades culturales. Han de adoptarse las medidas oportunas para garantizar, mediante la creación de los servicios adecuados, iguales oportunidades de acceso a la información a todos los ciudadanos, evitando así que la disponibilidad de información se convierta en un factor de discriminación en el acceso a los recursos, servicios y prestaciones sociales existentes.

Deben organizarse campañas de información a través de los medios de comunicación referidas a los aspectos de prevención, detección, diagnóstico y tratamiento de las situaciones de deficiencia y discapacidad, educación, rehabilitación, capacitación profesional, posibilidades, ayudas técnicas, prestaciones y ayudas económicas, opciones de vivienda, servicios sociales, y actividades culturales y deportivas accesibles.

Ayuda a domicilio

La ayuda a domicilio es un servicio que ofrece el soporte personal necesario a las personas que tiene limitaciones para desarrollar las actividades propias de la vida cotidiana y que viven solos o carecen de familiares que puedan ayudarles. Como las necesidades que pueden presentarse son muy variadas, la ayuda a domicilio cubre diferentes tareas dentro y fuera del hogar, entre los que destacan la limpieza y arreglo de la vivienda, la higiene personal, la prevención de accidentes domésticos, el lavado y planchado de ropa, la preparación de comidas y la compra de alimentos, determinadas atenciones sanitarias, compañía en el propio domicilio o en traslados y salidas, realización de gestiones, teleasistencia domiciliaria, etc.

En diversos países del área iberoamericana se han establecido servicios de ayuda a domicilio, promovidos por instituciones públicas y privadas, con o sin ánimo de lucro. Sin embargo la cobertura de estos servicios, incluso en los países en los que han tenido una mayor desarrollo, es aún insuficiente para las necesidades existentes.

Deberán, por ello, establecerse y promoverse servicios de ayuda a domicilio, gestionadas preferentemente a nivel local, que habrán de ser accesibles para las personas con ingresos escasos. El gobierno central y los gobiernos regionales deberán canalizar recursos hacia las administraciones locales para la cobertura de los gastos derivados de este servicio, en cuya financiación participarán también los usuarios, en función de sus posibilidades económicas.

Los poderes públicos deben apoyar el esfuerzo que están realizando las organizaciones de personas con discapacidad y otras organizaciones de solidaridad y voluntariado social en la prestación de servicios de ayuda a domicilio, y han de articular esquemas eficaces de participación de estas organizaciones y del voluntariado en la prestación de los servicios de ayuda domicilio de gestión pública.

Beberá regularse la prestación privada de servicios de ayuda a domicilio, estableciendo los adecuados controles para garantizar la calidad de la atención prestada y el respeto de los derechos de los usuarios.

Centro de recursos para la integración

Los centros de recursos para la integración son establecimientos creados y sostenidos por instituciones públicas o privadas en los que se generan y difunden elementos y técnicas de apoyo a los procesos de integración educativa, laboral y social de las personas con discapacidad. Estos elementos y técnicas pueden ser muy variados: documentación, manuales, ayudas técnicas, adaptaciones de utensilios, aparatos o herramientas, métodos de trabajo, capacitación, apoyos financieros, etc.

Donde no existan, debe de promoverse el establecimiento de centros de recursos para la integración, abiertos a la comunidad.

Los poderes públicos deben canalizar recursos para apoyar los programas de actividades y el mantenimiento de los centros de recursos para la integración promovidos por asociaciones y otras instituciones sin fin de lucro y, en su caso, abordar la creación de centros de recursos para la integración de gestión pública, en función de las necesidades existentes.

Otros servicios sociales integradores

Los recursos sociales para la atención a las personas con discapacidad están es proceso de desarrollo, como consecuencia de su necesaria adaptación a las necesidades cambiantes de la población discapacitada y a los cambios sociales y culturales.

Los países del área iberoamericana deben conocer y compartir experiencias innovadoras, analizar conjuntamente sus resultados y adaptar a su propia realidad aquellos servicios que se hayan mostrado adecuados para responder a las necesidades.

SERVICIOS SOCIALES INSTITUCIONALIZADOS:

CENTROS RESIDENCIALES PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD GRAVEMENTE AFECTADAS

Los servicios sociales institucionalizados, y, en particular, los centros residenciales para personas con discapacidad, han constituido el modelo clásico de atención de las necesidades de atención de las personas discapacitadas graves, incapaces de valerse por sí mismas en las actividades elementales de la vida diaria. En la actualidad, estos centros deber ser capaces de ofrecer a las personas a las que acogen la posibilidad de convivir en un ambiente sustitutivo, lo más normalizado posible, cuando no es viable la permanencia en su entorno habitual.

Los centros residenciales pueden facilitar una respuesta adecuada a las necesidades afectivas, de vivienda, salud, rehabilitación, educación y rehabilitación profesional de las personas gravemente discapacitadas que no pueden ser atendidas por su familia o a través de los servicios sociales comunitarios y domiciliarios. Sin embargo, en la mayor parte de los países del área iberoamericana se cuenta con pocas plazas residenciales para discapacitados graves en relación con las necesidades existentes, la distribución geográfica de esas plazas está desequilibrada, y, en algunos casos, los centros existentes no pueden, por diversos motivos, ofrecer una adecuada calidad de vida a sus usuarios.

Los poderes públicos deberían establecer planes y programas dirigidos a buscar medidas alternativas de atención; a incrementar, en función de las necesidades, el número de plazas residenciales de promoción pública y privada destinadas a personas con discapacidades graves que no pueden valerse por sí mismos; a mejorar, cuando sea necesario, la calidad de los centros y a compensar los desequilibrios regionales existentes.

Capacitación de los profesionales involucrados en la rehabilitación y atención integral de las personas con discapacidades Toda persona que interviene profesionalmente, en forma directa o indirecta, en los procesos de rehabilitación y atención integral de las personas con discapacidades, deberá recibir una formación adecuada.

Los profesionales involucrados en los procesos de rehabilitación deberán tener un conocimiento profundo del conjunto de medidas sociales y administrativas y de los beneficios y prestaciones existentes a favor de las personas discapacitadas y sobre los procedimientos y requisitos de acceso establecidos.

El diseño de los planes de capacitación del personal involucrado en los procesos de rehabilitación contemplará tanto la capacitación general básica necesaria para el desarrollo de un determinado puesto de trabajo como la capacitación adicional para la especialización en un campo de atención o disciplina concreta y la capacitación especializada en rehabilitación, que deberá proporcionar información adecuada acerca de la naturaleza y repercusión de las deficiencias, discapacidades y minusvalías, de los objetivos del proceso de rehabilitación y del papel activo que en la rehabilitación han de jugar las personas discapacitadas o en peligro de adquirir una discapacidad, además de fomentar las aptitudes para trabajar en equipo y para lograr una comunicación adecuada con las personas discapacitadas. Los planes habrán de tener en cuenta el contexto en el que se desarrollan los procesos de rehabilitación, formando profesionales capaces de trabajar en y con la comunidad.

Información y difusión Deben establecerse programas, estructuras, procedimientos e instituciones capaces de satisfacer las necesidades de información sobre todos los aspectos de la discapacidad, de la prevención y de la rehabilitación integral existentes en la sociedad.

Las actitudes sociales ante la discapacidad son, en muchos casos, los mayores obstáculos para la integración y participación social de las personas con discapacidades. Es de gran importancia la difusión social de imágenes positivas de la discapacidad, dirigidas a mejorar las actitudes de todos los extractos de la población y a desmontar los perjuicios existentes, sin que ello implique ocultar los problemas y las necesidades de las personas con discapacidades.

Deberá promoverse especialmente el intercambio de información, documentación y publicaciones sobre todos los aspectos de la discapacidad entre todos los países del área iberoamericana.

Investigación La formulación y ejecución de una política a favor de las personas con discapacidades y la evaluación de sus efectos debe basarse en un diagnóstico lo más preciso posible de la situación y de las necesidades de la población objetivo.

Para ello es fundamental disponer de un sistema coherente de información estadística sobre la discapacidad, que permita a las autoridades competentes, a las organizaciones y a los individuos interesados disponer de datos fiables sobre los diferentes aspectos de la situación de las personas con discapacidades: incidencias y prevalencia de las situaciones de discapacidad, etiología y naturaleza de las discapacidades, situación, educativa, laboral y habitacional de las personas con discapacidad, estado de salud, servicios especializados recibidos por las personas discapacitadas, estructura y distribución de los ingresos de las personas con discapacidades, etc.

Debe prestarse especial atención a la estandarización de la definición de los parámetros, para lograr el máximo grado de comparabilidad internacional de los datos estadísticos sobre discapacidad.

En la recolección, procesamiento, interpretación y difusión de la información estadística sobre la discapacidad ha de garantizarse el respeto de la intimidad de las personas con discapacidades.

Es esencial estimular y promover la investigación básica y aplicada en relación con las discapacidades, deficiencias y minusvalías y el intercambio de información científica entre los diferentes países del área iberoamericana.

En Cartagena de Indias (Colombia), el día 30 de octubre de 1992.

 

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